La pequeña diosa
desembarca
del subsuelo.
desembarca
del planeta de los
pánfilos
y se desliza por materia inerte.
desembarca
en un telegrama
con olor a sexo.
desembarca
su aliento en
frazadas viejas
y se incrusta en mis
ingles ingenuas.
desembarca
su palabra santa,
su conexión corpórea,
su espalda tocándome
con desesperación inútil.
desembarca
la diosa de mi
historia
La eterna violación
divina.
Mi diosa perenne
Héctor Veloso