Es solo un hilito,
transparente,
enjuto,
desgarrado,
sólo un hilito
y sangra por los costados,
es un violín adictivo
produciendo miel emocionante
es un hilito de acero sombrío,
que hiere a quienes no acostumbran a derramar recuerdos,
es sólo un hilito de fuego
suficiente para incendiar tu vida,
es sólo un hilito de alma,
bañado con pinturas de látex lumínico,
es sólo un deseo sin precedentes,
un ser orgánico desenmascarado por su vergüenza,
un sentido y lúgubre homenaje a la candidez,
a la necesidad de conseguir la llave
para acceder al antídoto,
a ese preciado momento de alivio absoluto,
ese pequeño hilito de sustanciosa fe en la palabra,
nada más que en la palabra.
Héctor Veloso. E
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